Mi lista de blogs

jueves, 20 de diciembre de 2012

¡¡¡¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!!!!!!

Antes de nada, hoy quiero felicitaros la Navidad y el próximo año.

Después, deciros que hoy publico un microrelato que me ha llegado a través de Internet y sin nombre del autor. Lo publico cono "anónimo" pero me gustaría que su autor se pusiese en contacto conmigo para pedirle permiso (atrasado) y rogarle que escriba alguna cosa más para este blog.

También publico un relato que ya se publicó en su día y que hoy repito.

Quiero deciros que voy a estar hasta después de Reyes sin publicar nada porque me voy de vacaiones y no tendré internet.



¡¡¡¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!!!!
Os deseo que esta Navidad sea una Navidad de 365 días al año.
Y que el próximo año:
El número 2013 de nuestro calendario.
El número uno del periodo diecisiete del calendario Maya.
El año 4.707 del calendario chino.
El año 1.434 Musulmán de la era Hégira.
El año 5.775 del calendario Judío.
El año 2.140 del calendario Tibetano o budista.
Sea el mejor para todos.



CUENTO ANONIMO

En el vientre de una mujer embarazada se encontraban dos bebés. Uno pregunta al otro:
- ¿Tú crees en la vida después del parto?
- Claro que sí. Algo debe existir después del parto. Tal vez estemos aquí porque necesitamos prepararnos para lo que seremos más tarde.
- ¡Tonterías! No hay vida después del parto. ¿Cómo sería esa vida?
- No lo sé pero seguramente... habrá más luz que aquí. Tal vez caminemos con nuestros propios pies y nos alimentemos por la boca.
- ¡Eso es absurdo! Caminar es imposible. ¿Y comer por la boca? ¡Eso es ridículo! El cordón umbilical es por donde nos alimentamos. Yo te digo una cosa: la vida después del parto está excluida. El cordón umbilical es demasiado corto.
- Pues yo creo que debe haber algo. Y tal vez sea sólo un poco distinto a lo que estamos acostumbrados a tener aquí.
- Pero nadie ha vuelto nunca del más allá, después del parto. El parto es el final de la vida. Y a fin de cuentas, la vida no es más que una angustiosa existencia en la oscuridad que no lleva a nada.
- Bueno, yo no sé exactamente cómo será después del parto, pero seguro que veremos a mamá y ella nos cuidará.
- ¿Mamá? ¿Tú crees en mamá? ¿Y dónde crees tú que está ella?
- ¿Dónde? ¡En todo nuestro alrededor! En ella y a través de ella es como vivimos. Sin ella todo este mundo no existiría.
- ¡Pues yo no me lo creo! Nunca he visto a mamá, por lo tanto, es lógico que no exista.
- Bueno, pero a veces, cuando estamos en silencio, tú puedes oírla cantando o sentir cómo acaricia nuestro mundo. ¿Sabes?... Yo pienso que hay una vida real que nos espera y que ahora solamente estamos preparándonos para ella...


LA COMIDA   (R)

Pedro Fuentes
974 22………..¿ Mariano? ¡Hola! ¿Eres tú, Mariano?, ¡Soy Jorge! ¡Caray!,  cuánto tiempo sin hablar contigo, casi un año, mira, te llamo porque tengo muchas ganas de verte. El martes que viene tengo que ir a Huesca a juicio y he pensado que quizás pudieras reunirte con nosotros y por lo menos comer juntos, yo voy en el AVE, porque tengo que estar a las once en el juzgado, llamaré a mi madre para que venga y le diré que avise a tu madre y comemos los cuatro juntos si te parece bien. Bueno, vale, no le diremos nada a tu madre de que vienes y así se llevará la sorpresa, vale, vale, nos veremos entonces a las dos en “As campanas”, ya reservaré la mesa yo, ven puntual y así nosotros estaremos un poco antes y le daremos la sorpresa a tu madre. Vale pues, un abrazo y hasta el martes.
Jorge y Mariano se conocen de toda la vida, son uña y carne, nacieron en la misma casa donde residen sus madres respectivas, sus viviendas son pisos contiguos del mismo edificio, fueron a la escuela juntos, salían juntos de jóvenes, luego Jorge se fue a Madrid a estudiar, hizo derecho y allí mismo entró en un bufete muy afamado, pasando de ser pasante a asociado, no le va mal la cosa.
Mariano, no tan buen estudiante y un poco débil de espíritu se puso a trabajar, estudió empresariales, pero al final trabaja como agente de seguros en una  casa  puntera en el ramo y tiene una buena cartera, su labia,  su simpatía y su don de gentes le ha dado pingues resultados.
La madre de Jorge, Lola, tiene sesenta años, no ha trabajado nunca fuera de casa, se dedica a las labores propias del hogar. Se quedó viuda de un militar cuando Jorge tenía cinco años y se dedicó en cuerpo y alma a su educación.
La de Mariano, Adelina, es madre soltera, tuvo al niño casi al mismo tiempo que Lola, se llevan seis meses.
 Adelina, es más joven, fue madre con diecinueve años, fruto de un novio que desapareció.
La familia de Adelina no quiso saber nada, a los primeros síntomas de embarazo, la enviaron a Huesca donde tenía un tío lejano, le compraron el piso, le dieron algo de dinero y su tío le ayudó, sin hacer mucho acto de presencia, el tío, Mariano, fue el padrino de la criatura y le pagó los estudios en un buen colegio.
Adelina cuando el niño tenía dos años se puso a trabajar en una fábrica y vivió dedicada también a su hijo, ayudada bastante por su vecina, sobre todo cuando Lola se quedó viuda.
El martes  Jorge llegó a Huesca, fue al juicio donde defendió a un ex marido en un caso de divorcio bastante liado, el hombre era agente comercial y un día que se sintió mal, volvió a casa a media mañana, su mujer aprovechaba las salidas del marido para dar entrada ella a un amigo que tenía, y así los pilló el marido despechado.
La mujer no trabajaba, había dejado el trabajo al casarse y en base a eso, quiso que el juez le asignara una pensión vitalicia y el piso.  Al no tener hijos no pudo aprovecharse de la circunstancia para que condenaran al marido.
Jorge, que era buen abogado, consiguió como un buen trato darle seis meses de una pensión equivalente al sueldo base interprofesional. Nada pudo hacer la abogada de la ex por ella, el juez no se dejó convencer por lloros y desesperos.
Cuando Jorge salió del Juzgado, fue a casa de su madre, que estaba bastante cerca y allí, cuando terminaron de arreglarse las mujeres, salieron a la calle.
 Adelina, que con el tiempo, y con la ayuda de su tío y de su hijo, había montado una pequeña mercería,  se defendía bien económicamente.
Los tres se dirigieron a un restaurante que estaba de moda, del casco viejo “As campanas”, un sitio acogedor y con buena cocina típica aragonesa.
Llegaron a las dos menos diez y pidieron unos vinos del Somontano y unas aceitunas mientras leían la carta, Jorge y su madre iban hablando entre ellos para alargar el tiempo y que  llegase Mariano, al fin llegó. Su  madre, a la que habían sentado de espaldas a la puerta, fue sorprendida, porque Mariano fue por detrás y le tapó los ojos, pero no le engañó, ella notó rápidamente el olor a la colonia que usaba su hijo. Todos se levantaron y se repartieron abrazos, se sentaron cada uno de ellos a lado de su madre, las cuales quedaron en medio.
La comida fue una gran fiesta, Jorge, más alto y grueso que Mariano, que era más bien pequeño y delgado, llevaba la voz cantante, Mariano lo miraba fascinado como siempre había sido.
Comieron una buena ensalada ilustrada, borrajas con salsa de almendras, pochas con almejas, y de segundo todos coincidieron con el ternasco de Aragón al horno con patatas a lo pobre. De postre les pusieron un carrito con pasteles de la casa y acabaron con él, sobre todo por parte de los hombres a los que les encantaban los dulces y no pensaban en guardar la línea.
La velada se alargó bastante y Adelina dijo que tenía que marcharse a abrir la mercería.
 Jorge y Mariano decidieron  ir andando a la estación, así que salieron ellos hacia el sur y ellas hacia el centro ya que Lola le dijo a Adelina que le acompañaría.
Los dos amigos se dirigieron hacia la estación charlando. Jorge le dijo a Mariano, la próxima vez a ver si es en día de fiesta y nos vemos con nuestras mujeres y los chicos, que  no se van a conocer.
Adelina y Lola se cogieron del brazo y Lola le dijo susurrando al oído: ¿Tú crees que sospecharán alguna vez que somos pareja de hecho?
                                                  FIN

No hay comentarios:

Publicar un comentario