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domingo, 15 de enero de 2017

EN EL TEATRO (microrrelatos breves)

Siguiendo con estas pequeñas anécdotas de otros tiempos, hoy publico otra, dedicada al teatro amateur que por algun tiempo transcurrió parte de mi tiempo libre.

Y ahora............


EN EL TEATRO



Por aquel tiempo había empezado a hacer teatro con un grupo de aficionados de Hermandades del Trabajo, un movimiento católico de hombres y mujeres trabajadores fundado en Madrid en 1947 por D. Abundio García Román, a la vez me matriculé en las clases de Arte Dramático y Declamación con José Franco.

Allí, una tarde fue Cristina Galbó, actriz revelación de la película “Del rosa al amarillo” por lo visto era alumna de José Franco, un verdadero actor y profesor de Arte Dramático y Declamación.

Cristina tenía por aquel entonces unos 17 ó 18 años, en aquel momento me quedé prendado de ella, una tarde vino a repasar un texto que necesitaba interpretar y coincidió con nosotros en clase, recuerdo que llevaba dos enormes latas de melocotón en almíbar, no había acabado la clase, pero ella había ido una hora antes, así que cuando terminó, se levantó y se despidió, yo me levanté rápidamente, cogí los dos botes de melocotón y le dije:

Yo te los llevo, que pesan mucho y salí de clase ante la sorpresa de Cristina, José Franco y mis compañeros, le acompañé y me enteré entre otras cosas que frecuentaba una discoteca en la calle Viriato, Parnaso, un local pequeño en el que actuaba mucha gente de moda en aquellos tiempo, los conjuntos españoles de más actualidad, además podías encontrar allí a personajes conocidos, allí me presentaron entre otros a Rocío Dúrcal, una muchacha simpática y agradable.

También conocí en aquellas clases a Nicolás Romero, entramos casi al mismo tiempo en un grupo de aficionados de Hermandades, tengo un par de fotos con él actuando, tenía una gran vocación e iba para gran actor, pronto empezó a hacer papeles secundarios, recuerdo que para unas actuaciones concurso, de Educación y Descanso, quisimos montar  “La vida es sueño” de Calderón de la Barca, a Nicolás le dieron el papel de Segismundo, el primer día de ensayo, dos días después, llevaba el papel casi de memoria.

He consultado varios archivos de internet y no dicen nada de los primeros tiempos de actor ni de sus orígenes.

La última vez que vi a Nicolás Romero fue en Madrid, en los años 90, en una obra de teatro, no recuerdo si de Jardiel o Mihura, es más, no recuerdo ni el teatro. Luego lo he oído en la Cope radio,   entrevistado por Cesar Vidal, le envié una foto en la que estamos los dos haciendo una obra infantil, pero nadie me contestó.

El tiempo que estuve dedicado al teatro, fue bastante breve, pero me lo pasé muy bien, aunque no era ningún paseillo, el trabajo era bastante y muy pesado, para mi, lo peor era el tener que memorizar los textos, me costaba mucho, nunca fui un gran memorión, además, en aquellos tiempos yo no había perdido mi “seseo” característico de Cananrias, tierra donde nací, entonce tenía que señalarme todas las “c” de los textos para pronunciarlas.

No sé de donde lo saqué, pero leí un día que el gran Matías Prat en sus comienzos tenía el mismo problema e ideó que si cambiaba las “c” por “f”, a la hora de pronunciar se notaba menos. Ejemplo:

En lugar de decir “siserón” decía “fiferón” y no se notaba tanto.

Empecé apuntándome a las clases de Don José Franco y allí mismo entré a formar parte de un grupo amateur de “Actividades diversas”  dentro de Hermandades del Trabajo” que estaban en la calle Juan de Austria, los ensayos eran en un local en la calle Augusto Figueroa, aquel local fue famoso en su tiempo, hacía ya unos años, porque allí estuvo ubicada la famosa “Casa Petra” local destinado a casa de lenocinio y prostitución. Los que mejor conocían ese sitio eran los taxistas ya mayores, cuando subías a un taxi y decías la dirección decían:

Ah, si, a Casa Petra.

Las compañeras de del teatro, no decían la dirección sino por ejemplo a la calle Barquillo esquina a Augusto Figueroa.

En un local, enfrente ensayaban entonces “Los Bravos”. Recuerdo verlos allí el día que murió Manolo, el batería.

El primer papel que hice en el teatro fue un pequeño sketch de una obra de Oscar Wilde.

Alfredo Marqueríe, crítico de teatro, tenía una conferencia sobre el teatro y pidió a José Franco que sus alumnos representásemos el sketch para él luego hablar sobre la obra del autor.

Yo tenía un pequeño papel, entraba en escena a trompicones, caía en un sofá y decía mi papel, un par de frases, Me aprendí el papel, lo ensayé unas cuantas veces, salía más o menos pasable, a la hora del “estreno” yo estaba como un flan esperando para entrar en escena, cuando llegó el momento, no me decidía, los nervios me tenían atenazado, alguien me pegó un tremendo empujón, di varios traspiés y por suerte caí en el sofá, cuando me vi allí, recité mi papel, noté como entre el público se oían risas.

Luego, en la conferencia, el Sr. Marqueríe se refirió a  mí como un buen actor amateur que llegaría lejos en el teatro.

Me hizo un flaco favor, porque me di cuenta de lo poco que entendían los grandes críticos de teatro y el
poco o nulo futuro que tenía yo como actor si en cada función me tenían que empujar para entrar en escena.

Aunque luego hice alguna cosa más importante, de las que ya contaré, mi vocación como actor había sufrido un gran bajón.

Siguieron otras obras, algunas me gustaron, otras me llevaron a situaciones extrañas, como la búsqueda de una espectadora que creía ver en el patio de butacas cuando después de un tiempo, me atrevía y podía ver al público y según cómo actuaba para alguien en particular, a aquella mujer, entonces y siempre aparentaba unos veinte años, la intenté encontrar incluso saliendo a su encuentro antes de terminar la obra y sin esperarme ni a saludar, fue una obsesión, por un tiempo, aquella visión me hizo seguir en el teatro, pero a la vez, pensaba que me volvería loco, estuve una vez a punto de cortar la obra y saltar al patio de butacas a media función, no tuve el suficiente valor, entre eso y que me tuve que ir a la mili, me alejé del teatro.

Aun ahora, cuando pienso en ella, veo su cara, delgada, con unas facciones finas, la piel blanca, nariz y barbilla afiladas, ojos negros, profundos y el pelo lacio, hasta los hombros y más castaño que moreno, sus manos largas y con unas uñas pintadas y bien cuidadas, me llamaban la atención cuando la veía aplaudir.








domingo, 8 de enero de 2017

PEQUEÑAS COSAS (mIcrorrelatos breves)

Comienzo este nuevo año con 12.000 lectores y el tercer tomo de la Trilogía "El viaje".

Espero que este año nuevo, podré tener terminadas dos novelas además de unos cuantos relatos cortos. Gracias por vuestra fidelidad y mientras tanto os recuerdo los enlaces en los que se pueden solicitar los libros publicados.


LA MISTERIOSA DAMA DE NEGRO  (Tomo  I)

http://www.bubok.es/libros/243574/La-misteriosa-dama-de-negro-y-13-relatos-mas


EN BUSCA DE LA PUERTA DEL INFIERNO  (Tomo  II)


http//www.bubok.es/libros/246379/En-busca-de-la-puerta-del-infierno-El-viaje-II


¿PERO QUE HE HECHO YO?  (Tomo  III)

http://www.bubok.es/libros/249832/Pero-que-he-hecho-yo-y-veintidos-relatos-mas



Y ahora...........

Pequeñas cosas



Con el nuevo horario, a media mañana podías salir a la calle a tomar algo, a veces, íbamos a una tienda de ultramarinos que había allí cerca, en la calle Campomanes, allí nos preparaban unos bocadillos de lo que quisiésemos, el que más éxito tenía era uno de atún que vendían a granel y luego ponían por encima un par de pimientos de lata, lo acompañábamos con una cerveza y a veces entre dos nos repartíamos un cuartillo de vino.

En la tienda tenían una gatita blanca y negra a la que llamaban Masiel, en honor a la cantante, que ya empezaba a tener fama y que hasta hacía poco iba a comprar allí lo que le indicaba su madre, ya que vivían por allí.

Ya, al poco tiempo, allí se le empezó a llamar “La Tanqueta de Leganitos”

Teníamos allí un compañero que además era taxista, había varios en aquellas oficinas, al que me refiero era malagueño y ceceaba una barbaridad, éste trabajaba el taxi de noche, por lo que cuando llegaba a la oficina iba muerto de sueño, por lo que cuando no podía más se metía en una cabina del lavabo y echaba una cabezadita, lo malo es que roncaba y el jefe lo iba a buscar, aunque a veces lo dejaba un rato más, quizás para que no armara jaleo con el futbol, era un forofo tremendo del Málaga.

Al hacer turno de noche conocía todos los lugares de “mala vida” de Madrid, además muchas veces montaban en el taxi noctámbulos de la farándula y gentes de mal vivir.

Cuando llegaba a la oficina y estaba despierto, contaba vida y milagros de aquella noche.

Junto con otro compañero, del que no me acuerdo el nombre, pero que era hermano de un jefecillo de allí, eran “relaciones públicas” de una casa de masajes, pero que era la entrada a otro local más allá, la clave para llegar al fondo era pedir “un masaje con castañuelas”, ellos dos le daban la tarjeta a los futuros clientes con su identificación, si terminaban allí ellos cobraban una comisión, pero no era dineraria, era en “carne”.




















lunes, 19 de diciembre de 2016

¿PERO QUE HE HECHO YO?

Ya está a la venta el nuevo libro de la trilogía  "LAS HISTORIAS DEL BUHO" "¿Pero qué he hecho yo? y 22 relatos más".

Lo podreis encontrar en el enlace http://www.bubok.es/libros/249832/Pero-que-he-hecho-yo-y-veintidos-relatos-mas Un buen regalo para la Navidad y Reyes.

Aprovecho la ocasión para desear a todos los amigos lectors una

FELIZ NAVIDAD Y UN MUY PROSPERO 2.017

sábado, 3 de diciembre de 2016

LA ESCALERA DE INCENDIOS Y OTROS INCENDIOS

MICRO RELATOS BREVES



Hoy publico otro "micro relato breve" último relato de este año, con el nuevo año seguiré con estas anécdotas de mis años laborales y otras cosas.



la escalera de incendios y otros incendios.........


Pedro Fuentes


En la convocatoria que yo entré, entramos nueve administrativos, luego, en dos años entraron varias convocatorias más, entre ellos mi amigo Javier, que manteníamos la amistad desde los tiempos de colegio en los Escolapios.

La plantilla se rejuveneció, además, entraron varias chicas.

Ya habíamos cambiado de jornada, ahora trabajábamos de de 8 a15 de lunes a sábado y teníamos un rato para desayunar. Varios de los jóvenes, no reuníamos cuando podíamos en la escalera de incendios, lugar tranquilo y fresco, donde charlábamos, mientras comíamos algo que nos traíamos de casa.

Un día, sin querer, alguien tropezó y rompimos un cristal que protegía una manguera contra incendios, no dijimos nada a nadie, nos marchamos de allí y por si las moscas no fuimos nunca más.

Los encargados del edificio, pusieron vigilancia por si descubrían algo, vaya si descubrieron, cogieron infraganti a una pareja, ambos casados, pero él con otra y ella con otro, los cuatro compañeros de trabajo, se lio una buena que no sé cómo terminó, creo que en traslados obligatorios, pero solamente a los dos adúlteros.

Teníamos en la planta quinta un archivo grandioso donde se guardaban los documentos de los últimos dos años, como archivero había dos personas, un chico joven, de los entrados después de mí y un señor mayor, cerca de la jubilación

Para sacar un documento de allí, había que llevar una solicitud, firmada por tu jefe y quedabas registrado en el libro correspondiente. Por cierto, allí vi la orden de pago de “la paga de beneficios” del Presidente de la Telefónica, Barrera de Irimo, el que luego sería Ministro de Hacienda del gobierno de Franco, dimitió o lo hicieron dimitir en 2 meses, para Telefónica fue un innovador, con él un aire nuevo cambió a la gran empresa estatal.

La paga era algo así como unas 55 veces lo que yo ganaba al año. Supongo que se lo merecía, él era el Presidente, yo el penúltimo mono.

Bueno, pues ocurrió que el interventor general tuvo necesidad de consultar unos documentos de archivo, su secretaria había salido del despacho para hacer algo, así que por no molestar a nadie, como el archivo estaba a unos veinticinco metros de su despacho, fue personalmente a buscarlos, llegó a la puerta y estaba cerrado con llave, así que se fue al jefe del que pertenecía el archivo y le inquirió sobre lo que pasaba, el jefe de la sección le informó que Evaristo, el señor mayor había ido al médico, pero que su ayudante estaba, a lo mejor había ido al lavabo o algo así, mientras informaba de esto al interventor, cogió el duplicado de la llave de archivo y se dirigieron a éste, llegaron y la puerta seguía cerrada, la abrió y entraron, encima de la mesa se encontraron al ayudante de archivero y a una de las muchachas que habían entrado en la casa hacía poco, estaban retozando alegremente, semi desnudos y no se enteraron hasta que el interventor carraspeó fuertemente y el jefe nombró a gritos al administrativo.

No llegó la sangre al río porque el chico era sobrino de un miembro del consejo de administración y ella hija de un jefe de sección.


domingo, 27 de noviembre de 2016

AMORES Y DESENGAÑOS

Siguiendo con los MICRO RELATOS BREVES, hoy añadimos una historia más de las anécdotas ocurridas en el "trabajo", mientras me voy acordando, son pequeños relatos que tal como los viví os los cuento y si me los contaron, igualmente los relato.

MICRO RELATOS BREVES


amores y desengaños


Pedro Fuentes


Ya he contado que aquel edificio era como un pueblo y con más habitantes que muchos de los de España y como tal pueblo, pese a que no me gustan los chismorreos ni las vidas privadas de las personas, me di cuenta de que allí había unos cuantos “líos” e historias de alcoba.

Había un compañero, llamémosle Miguel Angel, que parecía ser el Don Juan de la casa, tenía unos cuarenta y pico de años, de buena presencia y que había heredado varios inmuebles en Madrid y en un pueblo de la sierra, que empezaba a ponerse de moda.

Trabajaba Miguel Angel en el mismo departamento que yo y se dedicaba laboralmente a supervisar los documentos de cobros y pagos para que no faltase ningún dato y enviarlos al archivo.

En la planta sexta, trabajaba su mujer en las máquinas perforadoras de IBM, al parecer se llevaban normal, ni mal ni bien, supongo que ella “tragaba” con todo, ya que las aventuras de su marido eran bastante evidentes.

En la planta 5ª trabajaba la que él llamaba “su novia” yo mismo los había visto en Pasapoga alguna vez, por la tarde, ya que a esas horas, salíamos de trabajar a las 6,30, merendábamos algo y luego íbamos un rato por allí, hombres y mujeres de mediana edad, corazones solitarios,  se reunían allí para ahogar penas contándose cosas como “si no fuese por….” Excusas para no tener que liarse más profundamente y volver a casa a tempranas horas después de bailar y “rozarse” con algún bolero de moda.

Alguna vez, pasados unos años, con mi amigo Javier, habíamos ido por allí, antes de cenar algo y marcharnos a “Las Palmeras” (Véase relato del mismo nombre)

En fin, Miguel Angel era como cuentan los rumores de la Villa sobre el torero Luis Miguel Dominguín, cuando dijo que iba rápidamente a contar que había tenido una aventura con Ava Gardner, porque si no se sabía, ¿para qué servía?

Miguel Angel era aquel conquistador que no decía el nombre de su aventura, porque era un caballero, pero que luego daba tantos “pelos y señales” que todo el mundo sospechaba quién era ella. En fin, que como dicen los castizos, era muy probable que fuese como en el parchís, que comen una y cuentan veinte.

Un día, cuando estuve trabajando con Miguel Angel y su compañero Castro, un hombre de unos cincuenta y tantos años, me contaba que iba paseando con una “novia”, Miguel Angel siempre las llamaba “novias” a sus conquistas, decía él que para que no se le escapasen nombres, y se encontró con su novia del quinto, cuando ésta se puso en jarras delante de él echándole en cara el engaño, afeándole su conducta y la de la “otra” él, muy torero, dijo:

Bueno, ahora que estamos reunidos y ya nos conocemos, ¿Por qué no nos tomamos unas cañas?

El  resultado fue una sonora bofetada por parte de la del “quinto” y una despedida de la nueva “a la francesa”

Según palabras del conquistador, la del quinto volvió cual paloma mensajera e imitando a Pepe Iglesias “El Zorro” dijo:

De la novia nueva, nunca más se supo.

Pepe Iglesias, “El Zorro” fue un precursor de los imitadores que por aquellos tiempos empezaban a salir, era un argentino afincado en España desde hacía años y por el sesenta y siete ya empezaba a declinar, creo que estaba por Argentina entonces, yo lo había visto en Mayo de 1.961 en el Circo Price, que estaba entonces en la Plaza del Rey, recuerdo que entre las actuaciones que le acompañaban,  estaba el Dúo Dinámico en una de sus primeras actuaciones en Madrid, aquel año gravaron su primer LP.

Bueno, sigamos con Miguel Angel. Lo vi un verano en Gandía, debía ser por 1980 ó 1981
Yo paseaba por el Paseo Marítimo con mis hijos, no me conoció, me tuve que apartar para que pasase, iba solo, llevaba barba de varios días y cargaba con una borrachera como un piano, su estado era lamentable.

Castro era una buena persona, bajito, regordete, fumador empedernido, el tiempo que estuve con él aprendiendo el trabajo, me contaba historias de cuando la guerra.

Un día, que yo estaba ya en otro departamento, me llamó, me dijo que lo fuese a ver, fui lo antes que pude, encima de la mesa tenía su mechero, del que yo estaba enamorado, un Ronson de gasolina y de acero inoxidable, lo cogió en sus manos y me dijo:

Toma, Pedro, te lo regalo, he dejado de fumar, la semana que viene me operan de cáncer de pulmón.

Con ese mechero empecé mi colección de mecheros, lo perdí unos quince años después y pasé muy mal rato por lo que significaba para mi.

Castro no salió de la operación.


sábado, 19 de noviembre de 2016

TROFEO RAMON DE CARRANZA

                                                        MICRO RELATOS BREVES 

Hoy traigo otro pequeño relato de mis memorias de en la empresa donde trabajé durante toda mi vida laboral, son pequeñas anécdotas y recuerdos que ahora pasan por mi mente con todo lujo de detalles.



A vueltas con el ascensor


Los ascensores son esos aparatos que nos alivian de subir y bajar escalera y en el sitio donde más se habla del tiempo o donde los silencios son más sepulcrales en los de mi empresa pasaba igual salvo en contadas ocasiones donde se podían organizar las más agrias discusiones.
Había en nuestra planta una compañera que era la mayor forofa del Atlético de Madrid que yo haya conocido, conozco a otro, pero me callo su nombre. Esta mujer, rondando ya los 55 años, no se perdía ningún partido en el ya nuevo campo del Atlético, inaugurado el año anterior, el 2 de Octubre de 1.966, jugando contra el Valencia y en el que ambos equipos empataron a 1. El primer gol del Atlético en el nuevo campo, lo marcó Luis Aragonés, ¿Quién si no? .Yo no era aficionado al fútbol, la última vez que fui al Calderón, fue una tarde que pasaba por allí y vi que jugaba la U.D. Las Palmas, al ser de mi tierra, entré a ver el partido, por cierto, ganó el Las Palmas por 2 a 1, eso fue el 21 de Septiembre de 1.969, yo estaba allí, cuando marcó Las Palmas el primero, salté y grité ¡¡¡GOOOOOOOL !!!, Cuando estaba en el aire, recordé dónde estaba y vi a mi alrededor las caras de enfado, me senté y no volví a abrir la boca en el resto del partido.

Antes de ir al relato, quiero aclarar que los verdaderos derbis en el futbol español, eran los de Real Madrid y Atlético de Madrid, o al revés para que no se ofenda ninguno, lo que a la prensa le ha interesado más adelante, ha sido hacer creer que eran Real Madrid y Barcelona, para el Atlético y el Madrid, el Barcelona era un equipo más, el odio visceral y el antagonismo, era precisamente entre el Atlético de Madrid y el Real Madrid.
Bueno, pues siguiendo con la historia, el verano anterior, 1968, en el trofeo Ramón de Carranza, el Atlético había ganado en Cádiz al Barcelona en la final por 1-0, gol de Calleja en el minuto 34, la alineación fue Zubiarraín; Paquito, Griffa, Calleja; Irureta, Iglesias, Ufarte, Luis, Gárate, Adelardo y Collar.

En nuestro despacho, al final  de éste había una compañera acérrima "forofa" del Atlético de Madrid.

Pues bien, cuando el Atlético llegó a Madrid, la “forofa” salió en la prensa ayudando a llevar a hombros a Calleja que llevaba el voluminoso trofeo en las manos, he buscado la foto pero no la he encontrado, aquella final se celebró el día 1 de Septiembre de 1968, que era domingo, la vuelta fue en lunes. En aquella época no se editaban periódicos ese día de la semana, solamente “La Hoja del Lunes”, así que debió ser en los periódicos del martes día 3.

El problema fue que era en horas laborales, pero no hubo nadie que dijera nada al respecto.

Pues como sigo diciendo, un domingo, ya comenzada la Liga, el Atlético había hecho un partido lamentable y el lunes, la “forofa” que no andaba de buen humor, subió al ascensor y pasó al fondo, Esteban y yo, que nos habíamos encontrado tomando café, entramos justo al lado de la puerta, al ver a la compañera, Esteban esperó hasta llegar al segundo y entonces dijo:

¡Vaya m …. de equipo, perdieron por tres pero tenían que haber sido 10, a segunda, este año acaban en segunda, los socios del Atlético se están suicidando.

Desde el rincón le respondieron no muy cariñoso por cierto, alguien se acordó de su familia más allegada y la sangre no llegó al río porque entre todos separamos a los forofos contendientes.

Siempre he dicho que la violencia que hay en el fútbol no la he visto ni en la lucha libre, quizás por eso he llegado a la conclusión de que el futbol no es futbol, es violencia.  


FIN




viernes, 11 de noviembre de 2016

DIA MUNDIAL DE LAS LIBRERIAS

Hoy es el día mundial de las librerías, por eso me permito recordarles que que los relatos de este blog, se pueden comprar a través de los enlaces que a continuación se detallan dentro de los libros de relatos, "El Viaje I" y "El Viaje II"

                                                         
                                                               EL VIAJE  I
http://www.bubok.es/libros/243574/La-misteriosa-dama-de-negro-y-13-relatos-mas


                                                               EL VIAJE  II
http//www.bubok.es/libros/246379/En-busca-de-la-puerta-del-infierno-El-viaje-II



Y ahora, después de la publicidad, otro capítulo de "Microrrelatos braves".



Un cachete en el culete

Ya he dicho que Esteban, mi compañero de trabajo, era un bromista de tomo y lomo, como tal se debe tomar esta anécdota, no hubo ni mala intención ni desprecio a la mujer, simplemente fue una broma que el protagonista no calibró hasta sus últimas consecuencias.

En el edificio había unos grandes ascensores, que normalmente, a las horas punta iban llenos con unas quince personas, a cargo de estos ascensores había una ascensorista que solía ser una viuda de un empleado.

Esto merece una explicación, cuando una empleada contraía matrimonio, la empresa le daba el despido más una dote y dejaba el empleo, eran otros tiempos y otras leyes, si esta ex empleada quedaba viuda, si pedía el reingreso, se le concedía en un puesto adecuado a su anterior empleo y al tiempo transcurrido desde la baja, ya que después de unos cuantos años fuera de la vida laboral, los conocimientos de las personas, habían perdido, en algunos casos, la experiencia que sus antiguos puestos de trabajo, ahora requería. Cuando yo entré, ya se había cambiado la norma y las mujeres cuando se casaban podían seguir trabajando.


Una vez hecha esta aclaración, añado que la ascensorista de aquel turno era una mujer de unos cuarenta y pico de años, alta, más de un metro setenta y tres y peso adecuado a su tamaño, se podía observar en ella que de joven había sido guapa y seguía manteniendo unos encantos pese a su edad. Yo iba en un rincón a la izquierda de la puerta, delante de mí iba Esteban, más a su derecha se encontraba una compañera, creo que era Mary Luz, a su derecha estaba la ascensorista, frente al lado derecho de la puerta y delante del cuadro de mandos, detrás de ella estaba un compañero que tenía cierta fama de que no le gustaba el sexo opuesto.

Esteban me hizo una seña  en la que yo no vi ninguna intención, pasó una mano por delante de Mary Luz, que tampoco se enteró de nada y le dio un cachete en la nalga derecha a la ascensorista, ésta, al recibir el roce, se volvió y no se encomendó a ningún santo, le soltó dos sonoras bofetadas al que tenía detrás de ella, que con una voz baja y potente que hacía creer lo que no era, con respecto a sus gustos y dijo:

¿Por qué mepegas?

Por lo que tú sabes, le contestó la mujer.

Pero si yo no he hecho nada.

Por si acaso, y cállate no sea que cobres de nuevo. Y si no has sido tú dáselas a quien haya sido.
El cachondeo que se organizó en el ascensor fue de órdago, pero llegamos a la cuarta planta y el aparato se vació. Al pasar Esteban por el lado de la ascensorista, ésta le dijo:

Tenía que haber mirado dónde estabas tú.

Esteban y la muchacha se conocían desde hacía muchos años y la sangre no llegó al río.