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viernes, 25 de enero de 2019

EL VIAJE





La misteriosa dama de negro


Pedro Fuentes


CAPITULO III


El día 21, sobre las 12, llamaron al canal del Náutico de Ciudadela, encontraron amarre de casualidad, en las fiestas de S. Juan en Ciudadela, no cabe ni un alfiler, tuvieron suerte porque llegaron dos días antes, aún así, les asignaron amarre en el dique sur, con lo cual hay que dar toda la vuelta para llegar a los lavabos, pero bueno, por lo menos hay más tranquilidad.

Lara esperaba a su novio para el día 22 a la hora de comer, dijo que estaba muy cansada del viaje y que no se movería del barco, solamente quería dormir. Ricardo se encontró libre para ir a visitar a la familia de su querida Gracia.
Volvería a la hora de cenar.
Para dejar a Lara libre de molestias le dijo que si quería se llevaría a Cerbero, cosa a la que accedió y se encontró libre de compromisos. En animalito pareció enterarse de todo y se puso a saltar de alegría. Ricardo, al que gustaban los animales, se dio cuenta de que el perro era un capricho de la niña.


Por la noche, a eso de las nueve, llegó Ricardo con Cervero al barco, Lara estaba recostada en el sofá, comiéndose un bocadillo con una cerveza y viendo la televisión. No había salido del barco para nada. Ricardo le preguntó si quería cenar.
No, con este bocadillo tengo bastante, no soy de mucho comer. Dijo Lara y añadió luego, mañana, sobre el medio día vendrá mi novio, no queremos que se nos vea mucho, él es un poco conocido y pasaremos la mayor parte del día en el barco, tú puedes hacer lo que quieras, pero el día 23, si el tiempo lo permite, querríamos salir, como quedan siete días de alquiler, iremos a Túnez, allí desembarcaremos y tú quedarás libre, te pagaremos un suplemento por las molestias y el trayecto más largo.
Bueno, no era lo previsto pero tú pagas y tú eliges, yo ahora me voy a dormir, mañana, cuando venga la persona que esperas, si no hay ninguna novedad, yo estaré en casa de mis amigos y de fiesta, seguramente pasaré la noche en con ellos, si hubiese alguna novedad, ya tienes mi teléfono móvil.
Vendré por la mañana y zarparemos al medio día, las previsiones son buenas y el veintiséis podemos estar en vuestro destino. Lo que no puedo es llevarme a Cervero conmigo este día y medio, os tendréis que hacer cargo de él, le respondió Ricardo.
Dicho esto, se preparó un bocadillo y una cerveza y se fue al exterior a cenar y fumar. Le desagradaba el perfume o colonia de la niñata, como él ya se había habituado a denominarla, era un olor dulzón, en exceso, a jazmín.
A media mañana del día siguiente, se marchó de nuevo con sus amigos, Ciudadela ya hervía con los viajeros que habían llegado para las fiestas, antes de nada, pasó por las oficinas del club y les dijo que le preparasen la cuenta para el día siguiente, que se tenían que ir. Lamentaba no quedarse a la fiesta pero no era la primera vez que estaba, de hecho, normalmente Ciudadela para S. Juan y Mahón para la Virgen de Gracia en Septiembre, eran charter casi seguro. Además, para él Menorca le traía recuerdos muy especiales.








jueves, 17 de enero de 2019

LA MISTERIOSA DAMA DE NEGRO

Un nuevo día y un nuevo capítulo, espero que os guste.



La misteriosa dama de negro

Pedro Fuentes


CAPITULO II




El Solitario

Cervero, que así se llamaba el perrillo, no se separó de Ricardo en ningún momento.
Cuando terminó de cenar, después de recogido todo, salió a la bañera, en popa a fumar un cigarrillo y tomar un culín de whisky como tenía por costumbre cuando las cosas iban bien.
El animal salió con él y Lara se fue a dormir. Le había asignado el camarote posterior, éste se encontraba en popa. Para acceder a él, hay que bajar dos escalones, desde el salón comedor cocina, a donde se llega desde la bañera bajando un escalón y desde la bañera por popa. En la banda de estribor, está la cocina, nevera, horno, y microondas. La mesa está al otro lado y alrededor de ella, por la banda de babor y proa hay un sofá rinconera. La mesa se baja y se convierte en otra cama de matrimonio. En el salón hay dos escaleras, una por popa, por donde se llega a un pasillo en el que  a ambos lados, hay dos puertas más que conducen a sendos camarotes, cada uno con dos literas, un armario y una pequeña mesa practicable que al abrirla deja el espacio justo para pasar una persona, en el mamparo de popa de estos camarotes hay una estantería que sirve de mesilla de noche y debajo se guardan dos sillas de madera plegables, a unos 30 centímetros sobre la litera superior hay un ojo de buey rectangular.  La cama superior es practicable y al abatirla, la inferior se convierte en un sofá.
Siguiendo por el pasillo, a la  derecha según se baja, babor, se encuentra un armario, a la izquierda está la puerta de un baño completo, lavabo, debajo del cual hay otro armario, wáter y ducha.
Al final del pasillo, hay otra puerta que conduce al camarote grande, entrando en él, en el lado de estribo*r, pegada por un costado y la cabecera, está la cama doble, al otro costado, hay una mesita, también adosada al panel de popa, es este lugar, debajo de la mesa Ricardo colocó el baúl. A una altura de un metro sesenta centímetros y en ambos costado, hay dos ventanillas alargadas que se pueden abrir, como los ojos de buey abatibles hacia arriba, por el interior de estas, hay unas cortinillas muy tupidas para evitar la claridad del amanecer.
A proa* del salón, está la otra puerta, en el centro del mamparo, a la derecha, estribor, está el puesto de gobierno, a la izquierda de la puerta, y de espaldas al sofá, la mesa de cartas, donde se guardan las cartas de navegación y los útiles necesarios. Esta puerta lleva, bajando otros dos escalones, a un armario a estribor, un lavabo completo a babor y dos literas en forma de uve y unidas por los pies, al frente, aquí, es donde se aloja Ricardo cuando lleva pasajeros.
Viendo que Cerbero no se separaba de él, decidió darle un pequeño paseo por el muelle, así lo cansaría un poco y estuviese más tranquilo durante las veinticuatro horas que tendrían de viaje al día siguiente.
Media hora después regresaron al barco, el animal se quedó en el salón, y Ricardo se fue a su camarote donde durmió de un tirón hasta las siete que le sonó el despertador.
Ricardo se levantó, preparó café para el desayuno y avisó a Lara con una voz, al rato apareció vestida más normal, llevaba un chándal azul marino y unas bambas, el pelo lo llevaba recogido y una gorra encima, Ricardo le había advertido contra las insolaciones, ya que ella no parecía tomar el sol con asiduidad y su piel era blanca en exceso.
A las ocho y media, soltaron amarras y salieron del puerto a motor, Lara no tenía ni idea de navegación, así que como Ricardo era experto y además lo llevaba todo bastante automático, ya fuera del puerto, puso rumbo al viento, una ligera brisa que soplaba, desenrolló la mayor, sacó el génova y con el piloto automático fijó el rumbo, el viento era poco pero favorable, si seguí así, en unas seis horas pasarían al norte de las  Islas Columbretes, pasadas éstas pondrían ya rumbo directo a Ciudadela, una vez fijado el rumbo, desenrolló también la mesana y el barco se estabilizó, la mar estaba casi plana y les cogía por el NW, casi por popa, con lo cual cabeceaba muy poco, lo malo era el calor que iban a pasar. Eran unas 156 millas marinas, con lo cual, tardarán una 26 horas si todo va bien.

Cervero





jueves, 10 de enero de 2019

LA MISTERIOSA DAMA DE NEGRO

   Este blog ha estado inactivo desde el 16/05/2018. No yo, durante este espacio de tiempo he decidido tomarme un año sabático, para lo cual me quedan 4 meses. El motivo es que me he metido en un trabajo que me ha desbordado, estoy escribiendo don novelas a la vez, una que se puede leer la primera parte en "LUCIA" y la otra, con una trama totalmente distinta, "EL MISTERIO DEL FAUNO DE PLATA", ambas siguiendo una trama histórica, lo cual me obliga a estar continuamente buscando datos que muchas veces se convierten en un arduo trabajo. Asimismo, preparo la edición de otro libro que espero salga a la calle próximamente.

Mientras tanto, he decidido publicar en este blog los relatos ya publicados en los tres tomos de "LAS HISTORIAS DEL BÚHO" publicados en Editorial BUBOK.

Así, empezaré por el capítulo primero del primero de los relatos del primer libro.


















Así que este sera el camino a andar hasta que pueda terminar todo el trabajo pendiente, grácias por vuestra amabilidad y os iré informando en esta nueva etapa.


EL VIAJE
La misteriosa dama de negro

Pedro Fuentes

CAPITULO I

Cuando Ricardo se decidió a vivir en la mar y con la mar, se pasó mucho tiempo buscando lo que sería su hogar, al fin, después de varios años encontró el barco que le pareció ideal, un ketch de 14 metros de eslora, dos palos, mayor y mesana. Un salón bastante espacioso, en el que hay una cocina, un comedor y un puesto de gobierno, además del existente en popa en la bañera. Equipado con velas mayor, mesana, génova y foque, bastante cómodo para navegar incluso en solitario.
La idea de Ricardo es vivir en el barco y ganarse la vida realizando algún que otro charter por el Mediterráneo, su puerto base está en la provincia de Castellón, un pequeño puerto, seguro y muy marinero.
El año no estaba siendo muy bueno, había hecho el mantenimiento y pintura de su barco “El Solitario” en Mayo y ahora, a primeros de Junio, no tenía ninguna reserva hasta el día 20 que iría a Menorca. 
Suponía que a Ciudadela a las fiestas de S. Juan y luego la vuelta a la isla. Sabía que traían un perro, un pinscher enano de unos 4 quilos. Al principio dijo que el perro no, que la travesía duraba más de 20 horas y el perro tendría que hacer sus necesidades. La persona que le llamó para alquilar el barco le dijo que no era problema, que el animalito estaba acostumbrado a una caja de gatos y que hacía sus cosas allí.
Hasta la fecha solamente salían alguna excursión de fin de semana, pero este año, que el tiempo tampoco era muy estable, no  tenía nada, por lo que había aceptado aquel viaje, de una mujer sola y su perro, claro que estaba bien pagado y por adelantado.
Mientras llegaba la fecha, dedicaba su tiempo en pequeñas mejoras, leer y pasear por los alrededores del puerto.
El día 19, por la tarde, a última hora, llegó al puerto en un taxi una chica muy joven, era Lara, llevaba el pelo, teñido de negro y suelto sobre los hombros y hasta media espalda, muy liso le, tapaba las orejas, además, el flequillo, muy largo le cubría las cejas y parte de los párpados, lucía un vestido negro, con falda tres cuartos y un cinturón, también negro y con una gran hebilla plateada.
El conductor del taxi bajó del maletero un gran baúl de cuero negro y cerrado con dos grandes bandas de cuero, también del mismo color y cerrados con un par de candados de unos ocho centímetros.
La muchacha, en brazos llevaba un pequeño perro, un pinscher enano negro, con la pechera roja color fuego. Ricardo, al que siempre le habían gustado los perros y durante su vida había tenido varios, lo encontró precioso, le acercó la mano y el animal, después de olerla, sacó la lengua y se le lamió, luego se dejó acariciar, levantando la cabeza, ofreciéndole el cuello para que le rascara, así sellaron una amistad duradera.
Ricardo se presentó y le dijo a Lara que el baúl era un inconveniente en las estrechuras de un barco, pero ésta le contestó que habían cambiado de planes y después de llegar a Menorca, no querían volver, sino trasladarse a Alicante, dentro del plazo de la reserva, y que le pagaría un suplemento por las molestias.
Con gran trabajo logró Ricardo, embarcar el equipaje. Una vez situado el  baúl en el camarote de popa, le ofreció a Lara, cenar algo, para luego ir a dormir.

Las previsiones del tiempo eran buenas y tendrían que salir a primera hora de la mañana para llegar a Ciudadela al amanecer del siguiente día.

miércoles, 2 de mayo de 2018

LUCÍA (Capítulo XXV)




Este capítulo será el último de esta temporada, a partir de ahora, y hasta pasado el verano, iré publicando algún relato corto, ya que encuentro muy difícil
seguir escribiendo las dos novelas en las que estoy comprometido. Además, desde ahora hasta septiembre, quiero dedicarme a la navegación, que ya sabéis que es mi gran pasión. Mientras tanto, os dejo este capítulo de Lucía.

A los lectores que se hayan incorporado últimamente. les dejo todos los relatos cortos para que puedan seguir leyendo y que sepan que en Editorial BUBOK  hay publicados tres libros de este autor, una trilogía nominada "LAS HISTORIAS DEL BÚHO" I, II y III, relatos e historias de todo tipo.

Hasta la vuelta.


Y ahora.................


LUCÍA


Pedro Fuentes


 Capítulo  XXV





Engracia pasó la primera semana ensimismada, cabizbaja y meditabunda, parecía que las palabras de sus amigos y su hija, parecían haberla convencido pero no  hablaba con su hija sobre el embarazo, si acaso, lo único que hacía era preguntarle por la mañana si había dormido bien.

Lucía seguía con su ritmo de vida, se levantaba a eso de las nueve, arreglaba la casa, se acercaba casi cada día al mercado y compraba lo que necesitaba, le gustaba consumir alimentos frescos.

Ya conocía las diferentes paradas del mercado y a sus gentes, alguno de los que allí trabajaban, de vez en cuando le decían algo sobre salir algún día a tomar algo y los más osados, la invitaban al cine o a bailar algún domingo, aunque los que la conocían desde hacía tiempo, veían que era imposible, ella les sonreía y algina vez había contestado con un “ya veremos” pero ese momento no llegaba nunca
.
Cuando volvía a casa, preparaba la comida y parte de la cena, ya que ella cenaba cuando volvía del trabajo.

Comía con su madre mientras veían la televisión a la que madre era muy aficionada, no se perdía ninguna novela o serie que pusiesen en la tele, le daba lo mismo de qué tratasen, además comentaba en voz alta lo que  decían y a veces tomaba parte en los diálogos, pero lo que más le gustaba eran los concursos. El favorito “Un, dos, tres, con Kiko Edgard, no se perdía ninguno, disfrutaba también viendo “La gran ocasión” donde tanta gente se daba a conocer en el mundo de la canción. En fin, para ella la televisión era un dios, si no salía en televisión no existía.

Una mañana, cuando volvía del mercado, le pareció ver a alguien conocido, era Fernando, cuando lo vio se hizo la despistada y cruzó de acera, pero él la vio y se hizo el encontradizo, aunque se seguía poniendo colorado cuando Lucía le miraba, parecía haber madurado algo y ya no tartamudeaba, o llevaba el papel muy bien aprendido.
¡Lucía! ¡Qué sorpresa! Sabía que estabas en Madrid, por Rosario pero nunca me dijo dónde. ¿Qué es de tu vida? Por las bolsas que llevas del mercado deduzco que vives por aquí, yo tengo fiesta hoy y voy a la calle Luchana que he quedado con un compañero de trabajo. Al final aprobé de cartero y trabajo por la zona de la calle Princesa. Aunque a veces nos cambian de sitio para que conozcamos todas las zonas
.
Ven, te invito a un café, así me cuentas algo de tu vida.

Es que tengo un poco de prisa por llegar a casa.

Será un momento, y si no puedes, te acompañaré hasta casa.

No, vamos a esta cafetería, pero será solamente un momento.

Entraron y se sentaron, Fernando sacó un paquete de ducados y le ofreció a ella.
No, gracias, no fumo.

¿Qué quieres tomar?

Un cortado descafeinado.

Se acerco el camarero a la mesa que ocupaban  y Fernando pidió el cortado y un café solo para él
.
Cuando te marchaste del pueblo, me quedé fastidiado, no me atreví a decirte nunca lo que sentía por ti y de pronto vi que te había perdido.

Mi vida cambió de repente y marché del pueblo.

Se dijeron un montón de cosas que yo no creí.

La única razón fue que mi madre estaba mala y aquí, en Madrid había buenos médicos y podría salir adelante
.
¿Querrías salir conmigo algún día, a tomar algo, o a charlar?
No, Fernando, no puede ser.
¿Por qué?
¿No sales con Rosario?
Si, pero solamente como amigos, en cambio contigo es diferente, me gustaría que nos conociésemos, que hablásemos y si con el tiempo……
…
No, Fernando, no puede ser, hay otro, al que quiero, está fuera, pero volverá y yo lo espero.

¿Y si mientras viene, salimos tu prima, tú y yo, a charlar, a ir al cine, vamos, sin ningún compromiso?

No, no puede ser, no me gusta salir por ahí, además, tengo que estar pendiente de mi madre que no se puede quedar sola. Y ahora ya me  tengo que ir, lo siento, Fernando, eres un buen chico y te aprecio mucho, pero quiero a Ricardo.
Ese Ricardo ¿Es tu novio?

Si, algo así, no somos novios oficialmente, pero nos queremos y salimos juntos.
Pero… ¿No dices que está fuera?

Si, pero temporalmente y cuando termine el trabajo que está haciendo, volverá y si no, me llamará para que mi madre y yo vayamos a donde está él.

No lo creo, no creo que vuelva nunca, se ha marchado y dejará detrás todo su pasado, cuando una persona tiene una novia para casarse, no lo abandona todo y se marcha a otro sitio.

¿Acaso es lo que tú harías?

Yo por ti no me marcharía nunca de tu lado, cuando te fuiste del pueblo y aun con todo lo que se llegó a decir, yo no paré de buscarte, cuando alguien dijo que estabas por Madrid con tu tío, empecé a estudiar como un loco para poder aprobar las posiciones con buena nota y poder elegir Madrid. Luego, cuando ese alguien que dijo que estabas por Madrid, le sonsaqué que te había visto en un bar de mala nota, al principio no le creí, pero luego pensé que eras mejor que la mayoría de las del pueblo, que mucho hacerse las mosquitas muertas y luego se iban a pasear al anochecer por la carretera con el primero que les dijese “ahí te pudras” y vine aquí para intentar encontrarte y cuando le saqué a Rosario por dónde vivías, he pasado horas y horas, días enteros hasta que te encontré, porque no me importa nada de lo que se ha dicho de ti, porque yo te quiero.

De manera que Rosario ¿te ha dicho por dónde vivía?

No, no exactamente, me dijo que por Chamberí y yo me he pateado desde Quevedo a  la Castellana, como sabía que te había encontrado por donde ella vive pues solamente era cuestión de tiempo.


Ya le ajustaré las cuentas, ahora me tengo que marchar y no insistas, lo nuestro además de que no puede ser, es imposible y tú dedícate a Rosario, que además de buena chica, creo que le gustas.




miércoles, 18 de abril de 2018

LUCÍA Capítulo XXIV

Los capítulos van aumentando. la vida de Lucía sigue con sus inquietudes y problemas, ¿Qué pasará? ¿Cómo resolverá su vida Lucía? ¿Logrará salir de todos los problemas que comienzan a aparecer?

Y ahora...............





L U C Í A 



Pedro Fuentes



Capítulo  XXIV

Aquella semana, Lucía fue preparando a su madre, primero le dijo que había invitado a su prima Rosario a comer el domingo, luego le comentó que Genaro quería verla ya restablecida su salud, al venir Genaro, Pepe se había añadido y Rita quería verla también, así que había invitado a los tres últimos a café.

Su madre, desde que había marchado Ricardo, estaba más suave y comprensiva, ésta pensaba que su hija lo estaba pasando mal porque la veía ojerosa y cansada y como no estaba el otro, que le quitaba tiempo y atenciones de su hija, era más comprensiva con ella, aunque a lo peor era más acaparadora y egoísta
.
La semana transcurrió sin incidentes, los mareos de la mañana fueron desapareciendo, Lucía estaba de mejor humor y su madre esperaba que eso fuese síntoma de que la distancia puesta por Ricardo iba siendo aceptada por su hija
.
El domingo amaneció en Madrid con un sal de invierno que invitaba a salir a la calle, así que Lucía le dijo a su madre que saldrían a pasear antes de que llegase Rosario y así lo hicieron, a la una menos cuarto llegaron a casa y Lucía dio los últimos toques a la comida y puso un servicio de café en una mesa auxiliar, una botella de coñac y otra de anís junto con unas galletas de te que había comprado el día anterior. A la una y media, tal como habían quedado, llegó Rosario, se sentaron a la mesa y empezaron a comer, en un momento que Lucía fue a la cocina, Engracia le dijo a Lucía en voz baja:

Oye, Rosario, ese chico del pueblo, Fernando, ¿dices que bebe los vientos por Lucía?
No se si llega hasta ahí, pero siempre me pregunta por ella, pero Lucía me ha prohibido decirle nada.
¿Y si se te escapa alguna cosa y se entera donde vive?

No se, a Lucía le sentaría muy mal y quizás hasta dejase de hablarme
.
Entró Lucía en el comedor y allí acabó la charla.

A las cuatro y media aparecieron Pepe, Genaro y Rita que habían quedado para llegar juntos,

Pepe y Genaro le dieron dos besos a la madre y alabaron el buen estado de Engracia después de lo que había pasado. Rita la saludó también pero se mantuvieron las dos a distancia pese a que ya se conocían y Engracia sabía que la muchacha ayudaba mucho a su hija. Se sentaron los seis alrededor de una mesa camilla, Lucía y Rosario sirvieron los cafés y un par de copas de coñac a los dos hombres, de pronto se hizo un silencio sepulcral y una pequeña tos de Lucía y todos la miraron.

Mamá, te quiero  decir una cosa, vamos a aumentar la familia.

Su madre la miró extrañada, el gesto de su cara hablaba solo, veía que aquella invitación era una encerrona.

Mamá, voy a tener un hijo.

Si entonces la hubiesen pinchado, no habría salido sangre
.
Pepe alargó una mano hacia ella y le puso  delante una copa de anís y le hizo un gesto a Rosario para que llenase la copa otra vez, Engracia la cogió y apuró de un solo trago. Tosió, carraspeó  nuevamente y la bebió de un golpe.

Solo me faltaba esto. Dijo Engracia se quedó callada y ni siquiera lloró.

Genaro fue el primero en hablar:

Le hemos propuesto soluciones, como darlo en adopción e incluso abortar, pero ella quiere tenerlo y la verdad es que alabamos su valentía, ahora los tiempos están cambiando y más en un Madrid que nadie se mete en la vida de nadie, tendrá toda nuestra ayuda, tanto el personal del bar como nosotros, velaremos por ella y el niño o la niña y no dudamos de que Rosario, nuestra sobrina, nos echará una mano también.
Rosario se levantó de su silla y fue hacia su tía y la abrazó mientras le decía:
Verás, tía, será la alegría de la casa.

Rita le confesó: 

Cuando yo era todavía una cría, tuve a mi hija, yo ni siquiera tenía madre que me ayudase, mi padre me echó de casa y vine a Madrid embarazada y con una mano delante y otra detrás, gracias a Pepe y Geny y otras personas salimos adelante y ahora tengo una niña preciosa que hará la primera comunión este año que viene, no tiene padre, pero tiene unos tíos y tías que la quieren a rabiar.

Verás, mamá, serás una abuela dichosa con su nietecita, la casa se llenará de voces y risas, no quiero que estés triste, un hijo es lo mejor que le puede pasar a una mujer y desde el primer momento que me enteré, soy la mujer más feliz del mundo. Y ahora mismo voy a la nevera que tengo una botella de champan para celebrarlo, Rosario, ayúdame, por favor.

Engracia, dijo Geny:

Tu marido, mi hermano, yo sé cómo era, lo habría aceptado y hubiese tenido todo su empeño en la educación de la criatura, tu sabes que era una persona que vivía en el futuro y sabía comprenderl todo.

Volvieron Lucía y Rosario de la cocina con copas y champan y la tarde se fue animando. Engracia dejó de llorar y hasta hubo un momento que se echó a reír por algo que dijo Pepe, pero nadie supo decir si era por alegría o por las dos copas de champan y las otras dos de anís. Luía solamente se mojó los labios al brindar, desde el momento que se enteró de su embarazo, dejó de fumar y de beber lo poco que bebía.

A las siete, Rosario dijo que había quedado con Fernando y se fue, Rita tenía que recoger a su hija de casa de una amiguita. Genaro y Pepe marcharon juntos
.
Cuando se quedaron solas madre e hija, Engracia le dijo
:
Desde luego podías haber tomado precauciones

Lo hicimos, pero algo falló
.
¿Y no piensas buscarlo para casarte?

No, mamá, no me quiero casar. Además, no sé si él querría y yo no lo podría obligar. Yo ya sabía que era una historia que tenía un final, desde el primer momento sabíamos que lo nuestro tenía un principio y un final y que cuando éste llegase, cada uno partiría hacia otras vidas. Yo sabía que tenía una “novia oficial” a la que dejó plantada, no ha marchado por mi, marchó porque lo querían casar con ella, cuando se dio cuenta de ello, aceptó un puesto mejor en su empresa y marchó sin decir nada a nadie, solamente yo sabía que iba a desaparecer, ni yo se a donde marchó ni en donde trabajaba. Supongo que podría enterarme, pero no quiero, ya habíamos pactado su marcha, sabía que se iría sin dejar rastro, pero me hizo tan feliz el poco tiempo que duró lo nuestro, que ahora, cuando pienso que me quedará un hijo suyo, no puedes imaginarte lo feliz que soy y tú piensa que tendrás un nieto que te alegrará cada vez que lo veas corretear por la casa.
Sin padre.

¿Y yo? ¿Tengo padre? Casi no lo recuerdo. Viví tan poco tiempo con  él.
Mi hijo tendrá una madre y una abuela, ya tiene más que yo.

Además, quiero que sepa desde el primer momento que fue fruto del amor pero su padre tuvo que marchar, no quiero que su vida empiece con una mentira.


miércoles, 4 de abril de 2018

LUCÍA Capítulo XXIII

Un nuevo capítulo de esta novela por entregas que relata la azarosa vida de Lucía, una buena chica que se ve de pronto, por culpa de unos desaprensivos, abocada a una vida que nunca pudo imaginar.


Y ahora................................


LUCÍA


Pedro Fuentes





Capítulo XXIII



Al cavo de dos semanas, Lucía empezó a experimentar una serie de cambios en su cuerpo, primero notó que los sujetadores le apretaban, pensó que había ganado peso, pero se dio cuenta también que la areolas de su pecho oscurecían un poco más, luego, a pesar de lo regular que ere con la regla, vio que se había retrasado tres días y no tenía síntomas de llegar, por las mañanas, cuando se levantaba, sentía arcadas y ganas de devolver. Al final, una noche, mientras estaba en el bar, se tuvo que sujetar a la barra porque se sentía perder la verticalidad, Rita, que se dio cuenta, la sujetó por la cintura y la acompañó al almacén, sitio más fresco y fuera de la visión de los clientes.

¿Qué te ocurre, Lucía?

No lo sé, llevo unos días que me mareo.

¿Has ido al médico?

No, no le he dado importancia.

¿Te ha venido la regla?

No, pero solamente se me ha retrasado cuatro días.

Para mi que estás embarazada, tienes que ir a que te hagan la prueba de la rana y si estás  embarazada, cuanto antes pongamos remedio, mejor será, yo conozco una comadrona que por poco dinero te quitará ese peso.

No sé si estoy embarazada, pero si tengo por seguro que no voy a abortar, es quizás la única oportunidad que tenga en esta vida de ser madre y además es fruto de mi amor por Ricardo y es lo único que me queda de él.

Pero ¿Sabes donde está?

No y no le diría nada, él quizás me aconsejaría como tú, pero no lo voy a hacer, me siento capaz de tenerlo y mantenerlo yo sola, no se si estoy embarazada y ya lo quiero, será la culminación de ese amor a Ricardo y al que nunca olvidaré.

¿Quieres que te acompañe al médico?

Si, si no te importa podemos ir mañana por la mañana, pero por favor, no digas nada hasta que lo sepamos seguro.

¿Y tu madre? ¿Cómo se lo tomará?

Se tendrá que hacer a la idea tanto si quiere como si no. De todas las formas, desde que se fue Ricardo, parece que está más suave.

Se lo diré a mi prima para que me ayude y además cuento, supongo, con Pepe y Geny.
A la mañana siguiente fueron al médico y se confirmó, Lucía estaba embarazada, era bastante pronto todavía pero era un embarazó.

Aquel domingo quedó con su prima por la tarde para contarle la situación, quería que le ayudase a decírselo a su madre, habló también con Pepe y su tío, estos le insinuaron la posibilidad del aborto pero ella les dijo rotundamente que lo tendría.

Cuando el domingo llegó, por la tarde fue al encuentro de su prima Rosario, quedaron en la glorieta de Bilbao en la cafetería Yucatán, allí podrían hablar tranquilamente.

Pidieron un café y un cortado, Rosario sacó un paquete de cigarrillos “Bisonte” y le ofreció a Lucía.

No, gracias, ya no fumo.

¿Qué querías contarme? Dijo Rosario.

Estoy embarazada.

¡Qué?

Que estoy embarazada.

¿Quién es el padre? ¿No será de Ricardo?

Claro, ¿De quién si no?

¿Y él lo sabe?

No, ya se marchó.

Pero ¿Se lo dirás?

No, no se dónde está, pero aunque lo supiese no se lo diría, supongo que él me diría que abortase, pero yo no quiero hacerlo, tendré a mi hijo, es lo mejor que me ha pasado en esta vida después de conocerlo, he sido la persona más feliz del mundo con él y ahora tendré un hijo suyo, así l recordaré más durante toda mi vida.

Tú estás loca. ¿Piensas en lo que te  dirá tu madre?

Tendrá que acostumbrarse, tanto si le gusta como si no.

Acaba de tener un ataque al corazón, esto puede matarla.

Nadie se muere por una cosa así, hará la película de su vida, me llamará de todo, pero no se morirá. Te pido ayuda para que estés a mi lado y dándome la razón y la ayuda cuando se lo diga, estará también mi jefe Pepe y nuestro tío Genaro, el domingo que viene te espero en casa a comer, luego al café vendrá Pepe, Genaro y una compañera de trabajo, Rita.
Y ¿Qué quieres, que riamos y cantemos las alabanzas de ser madre soltera? ¿Sabes que quedarás marcada durante toda tu vida?

Los tiempos están cambiando y verás como dentro de unos años será algo más normal.
Por cierto, cuando se fue Ricardo, por la noche, después de trabajar, sin saber ni cómo ni por qué, fui a la calle Galileo, donde vivía él y me quedé mirando las ventanas cerradas, eché un par de lágrimas y en esto vi a una chica que reconocí por una foto de la cartera de Ricardo, era su “novia oficial” hacía lo mismo que yo, me acerqué a ella y le dije:

El no volverá

Me preguntó:¿quién eres tú?

Soy Lucía, su amante.

Se puso a chillar como una loca, me llamó de todo. Mientras yo me alejaba ella chillaba más, al  final, antes de girar en una esquina, miré para atrás y habían llegado dos serenos y un par de personas más, llegué a casa riéndome a carcajadas, la gente me miraba como si fuese borracha como una cuba.

Menudo palo, como pille a Ricardo, deja a tu hijo huérfano. ¿Qué prefieres? ¿Niño o niña?

Me da igual siempre que venga bien.

Como sean gemelos verás ¿Sabes que nuestra abuela tuvo mellizos y eso se hereda saltando una generación?

Espero que no, quiero mucho a Ricardo pero eso sería una putada.
Y a ti, ¿Cómo te va con Fernando?

No lo sé, por ahora somos amigos, pero Fernando solo me habla de ti, sabe que te veo pero no le digo nada y eso parece que lo anima a preguntar más.

A eso de las siete marcharon las primas, después de quedar para el domingo siguiente, Rosario al encuentro de Fernando y Lucía a su casa.