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lunes, 29 de abril de 2019

UNA HISTORIA DE AMOR Capitulo I




UNA HISTORIA DE AMOR



Pedro  Fuentes


CAPITULO I

Era Enero de 1.972, cuando Ricardo llegó a Barcelona, para tomar posesión de su plaza en una multinacional, había terminado la mili y salía de Madrid donde pasó los mejores años de su vida. Conocía Cataluña desde el año 67 ya que solía pasar las vacaciones de verano en la Costa Brava.

En aquellos tiempos, en Cataluña se vivía muy bien, había un gran ambiente cultural y cosmopolita, nadie era extraño allí.

Ricardo había dejado en Madrid una novia y esperaban que en un año o año y medio, se reunirían para siempre en Barcelona.

Nada más entrar el primer día en el despacho, sus ojos se entrecruzaron con los de una muchacha delgadita, pelo corto y recogido justo por debajo del lóbulo de las orejas donde solo se insinuaban unos pendientes pequeñitos de oro con coral en el centro, pelirroja y con unos dientes brillantes que parecían querer salir a sonreír entre unos labios sonrosados y carnosos,

Con una tez blanca transparente en el que asomaban unas pecas que le daban un aire infantil, aunque acababa de cumplir los treinta años. Al cruzarse las miradas, su palidez se convirtió en un rojo escarlata como su pelo rizado.

Cuando se dio cuenta, bajó la mirada e hizo que trabajaba.

Ricardo, en ese mismo momento, se quedó ensimismado y no se rompió una rodilla de milagro al chocar con una mesa.

Hubo una risita general y una mirada de dolor en la cara de ángel de Toñi, que así llamaba la pelirroja de la historia.

A la salida, Ricardo se las arregló para encontrarse con ella, en realidad salió casi al mismo tiempo pero mientras Toñi esperaba el ascensor, Ricardo corrió por las escaleras y casi “chocó” con ella al salir a la calle, con el tiempo, sincerándose entre ellos, resultó una estrategia a dos bandas en la que cada uno sabía perfectamente dónde y cuándo se iba a producir en encontronazo.

 Le acompañó a la boca del metro porque hasta allí Ricardo tenía coartada, puesto que él había encontrado un alojamiento cercano hasta buscar un piso de alquiler.

Ricardo aquella tarde paseó por el barrio gótico, oyendo a músicos callejeros, luego cenó cualquier cosa porque no tenía apetito y se fue al hostal donde residía, pasó la noche dando vueltas en la cama hasta  que llegó la hora de levantarse para ir a la oficina, nunca había ido tan contento al trabajo.
No era una persona enamoradiza, en realidad, solamente había estado enamorado una vez, cuando tenía 16 años y conoció a su primer amor.

 Lo de Mary Paz, su novia de Madrid, era otra cosa, Vivía solo en Madrid, ella era una amiga de casi toda la vida y habían llegado al noviazgo como algo natural después de una relación en la que los dos estaban cómodos.   Cuando Ricardo vio por primera vez a Toñi, supo que no podía engañar a Mary Paz y que tenía que hablar con ella, pero, ¿cómo iba a decirle que al segundo día de llegar a Barcelona, había visto a una mujer y se había enamorado de ella?  Y sin saber siquiera si ella le correspondía.


jueves, 25 de abril de 2019

BALADA TRISTE Capítulo IV



BALADA  TRISTE


Pedro  Fuentes



CAPITULO IV

Salieron para Peñíscola el miércoles por la tarde. Cuando llegaron ya era noche cerrada, encontraron el apartamento que estaba en la calle José Antonio, en la zona nueva, fuera del recinto del catillo y en la playa norte.

Casi debajo mismo había una tasca en la que estaban ocho parroquianos jugando a las cartas en dos mesas, en la barra un camarero les preguntó qué querían, les hizo unos bocadillos fríos que era lo único que podía hacer.

Pese al frío, cuando dieron cuenta de los bocadillos, media botella de vino y un par de cafés, se fueron a la playa y pasearon por ella mientras Lucía contaba lo que sentía que era el mar que no conocía.



A la mañana siguiente se levantaron temprano, bajaron a desayunar a un bar, ya que no tenían de nada en el apartamento, luego paseaban por la arena de la playa norte mientras Lucía le iba diciendo los pies para que Angel se aprendiera el libreto.

Así pasaron los cuatro días, subieron al castillo, recorrieron todos los rincones, paseaban por la playa e incluso se descalzaron y dejaron que el mar, helado, mojara sus pies.

Cuando regresaron a Madrid, Angel se sabía el papel.

En el primer ensayo Felipe le dijo:

Ya sé que hacer para que aprendas un papel, pero no te voy a regalar ni un apartamento ni una Musa.
Entre los ensayos y los exámenes casi no se vio con Lucía.  Antes del estreno le dio una entrada para ese día y a partir de entonces pasó los peores nervios de su vida.

La noche del estreno, antes de empezar la obra vio a Lucía por el ojo del telón.

Luego, cuando empezó la obra, con los nervios y los focos no pudo verla, ya más tranquilo, en el segundo acto la vio y su cara era alegre y feliz.

Cuando terminó la obra, que gustó bastante, vio que Lucía no estaba donde habían quedado.
Al día siguiente la buscó, pero no tenía ni su teléfono, fue a la Escuela de Magisterio, nadie le supo dar razón, por la cafetería no apareció.

Pasó el tiempo, hizo el “Estudio 1” en televisión, a partir de entonces su carrera fue meteórica, cuando tenía un día libre, la buscaba, no sabía dónde, luego empezó a ir a Peñíscola, paseaba por la playa descalzo, subía al castillo, nada, no supo de ella. Cuando estrenaba alguna obra, en el último acto la localizaba entre el público, cuando terminaba la obra la veía aplaudir, pero luego se levantaba y desparecía.

Han pasado cuarenta años, Angel se ha convertido en un monstruo de la escena, solamente hace teatro, su única ilusión es verla al final del último acto, no ha cambiado, sigue aparentando 20 años.

FIN


jueves, 18 de abril de 2019

BALADA TRISTE Capítulo III




BALADA  TRISTE

Pedro  Fuentes


CAPITULO III

Dos semanas después seguían viéndose casi cada día, los domingos salían al cine o al teatro y una vez fueron a bailar.

Angel había hablado con Susana, en principio ella soltó alguna lagrimita, pero luego comprendió lo que decía Angel y le dio la razón, en el fondo ella veía lo mismo, decidieron que hasta que alguno de los dos encontrase algo, compartirían el apartamento donde vivían.

Mercedes, la amiga de Susana vivía con otra amiga compartiendo piso pero se tenía que ir, así que decidieron que cuando se marchase, Susana iría con ella.

Las cosas parecían ir mejor, pero Angel no sabía qué pensar, Lucía era una chica alegre y cariñosa, pero no sabía nada de ella, no dejaba que la acompañase hasta su casa, no tenía ni la certeza de que viviese donde decía ni que fuese  quien decía.

Aquella mañana Felipe, el director le dijo:

 La semana que viene empezamos a ensayar, te he dado bastante tiempo, ¿Cómo lo llevas?

Bastante bien, pero no todo lo bien que quisiese, el personaje lo tengo, pero el texto me falla.
Mira, no me vengas con esas.

Te voy a hacer un regalo que no sé si te lo mereces, el jueves es fiesta, te voy a dejar el apartamento que tengo en Peñíscola y las llaves del “600”, en este tiempo aquello está muerto pero no hace el frío que hace en Madrid, ves allí y apréndete el libro, el lunes vienes al ensayo con el papel sabido o te olvidas de la obra y lo que pueda venir detrás.

Cuando al día siguiente se encontró con Lucía, le dijo lo que le había dicho Felipe y Lucía contenta  le dijo:

Bien. Me encanta Peñíscola desde que la vi en las películas “Calabuch” y “El Cid” que las rodaron allí, además no conozco el mar sino en las películas. ¿Me dejas que te acompañe y te ayude a estudiar?
Encantado, pero ¿Qué van a decir tus padres a los que no conozco?

Ya les contaré un rollo. Tú dime que sí y yo arreglo todo.

De acuerdo, pero tengo que venir con el papel aprendido.



jueves, 11 de abril de 2019

BALADA TRISTE Capítulo II




BALADA  TRISTE

Pedro Fuentes


CAPITULO II

A las siete menos diez estaba Angel sentado en la misma mesa de la mañana y seguía peleándose con el guión, era lo peor de su vida, captaba el personaje, era frío y sabía como hacer creer al público que su personaje era real, tenía la teoría de que no había que meterse a sufrir dentro del personaje, lo suyo, como actor era engañar al público y hacerles ver lo que él quería que viesen, pero memorizar un guión era lo peor que le podía pasar, había tenido verdaderas broncas con los directores, tenía un conocido, actor también, que era casi analfabeto, un amigo suyo le leía la obra un par o tres de veces y el primer día de ensayo se la sabía de “P a PA” incluso lo había visto hasta con obras en verso.

A las siete y diez llegó Lucía, traía una cara sonriente se le notaba ligeramente maquillada, su media melena rubia la llevaba recogida en una cola de  caballo.

¡Hola! Dijo Angel mientras se levantaba y le estrechaba la mano, ¿Qué tal el examen?

Bien, estaba inspirada y me salió bien, además, aunque no se note soy una empollona.

¡Qué suerte! Yo dejaría el teatro por no aprenderme los papeles.

A ver, déjame que lea algo, te la leeré en voz alta y me dirás si se te queda mejor.

Angel le alargó los folios, Lucía los miró y leyó el título “Balada triste” ¿De qué va? ¿De ovejas o de música?

De música, pero está escrita como para dormir a las ovejas.

¿Qué papel haces tú?

Gustavo, el trompetista.

A caray, el papel principal. Vamos que eres todo un actor y no uno de reparto, dijo Lucía mientras se le escapó una risita complacida.

A las nueve y media se dieron cuenta de la hora que era y Lucía dijo: ¡Dios! Se me ha hecho tardísimo y se levantó se puso el abrigo y dijo:


No me acompañes, si te va bien mañana a las siete aquí mismo; y trae el guión.

domingo, 7 de abril de 2019

BALADA TRISTE




BALADA TRISTE


Pedro Fuentes



CAPITULO I


Era un otoño con todo su esplendor en parque del Retiro de Madrid, la mañana no era fría, pero sí algo húmeda y había una insinuante neblina, Rodrigo y Carmela estaban sentados en un banco, por entre los árboles de detrás de ellos, ya sin hojas se filtraban unos tímidos rayos de sol que realzaban las pequeñas gotas de agua que contenía el ambiente.



Rodrigo pasó de estar sentado a poner una rodilla en tierra delante de Carmela y cogiéndole la mano derecha le dijo:

Te quiero, Carmela, te he querido desde el primer día que te vi aquella mañana cuando nos cruzamos en la calle Eduardo Dato, desde entonces no he podido dormir sin pensar en ti, Carmela. ¿Quieres casarte conmigo? Y llevándose su mano a  los labios, deposito un tierno beso en ella.
Carmela, mientras se levantaba le dijo:

Si, Rodrigo, yo también te he querido siempre, por ti cambié mi vida y por ti viviré el resto.
Se fundieron en un abrazo y sus labios sellaron aquel momento mientras la cámara retrocedía lentamente y el director gritó: ¡Corten! ¡Fin del rodaje! Mañana a las ocho, en el estudio repetiremos una escena que no me gusta como quedó.

Mientras se dirigían a la roulotte para desmaquillarse y cambiarse Angel (Rodrigo) le dijo a Susana (Carmela):

No me esperes a comer, he quedado con Felipe para leer aquella obra de teatro que me dijo que a lo mejor montábamos.

Bueno, vale, así aprovecharé para ir a ver a Mercedes que creo que va a hacer algo y necesita gente.
Angel y Susana llevaban tres años compartiendo sus vidas y su profesión de actores, las cosas hasta ahora no habían sido nada fáciles, mucho sacrificio, algo de teatro en papeles secundarios, publicidad algún papel de figurante en películas.

Esta película que terminan de rodar, “El amor siempre llega” era el primer papel serio de Angel, un actor que ya había cumplido los treinta y dos. Susana había trabajado más, tenía una bonita voz y bailaba muy bien, por lo que había participado en varios musicales. Angel era más bien de teatro, pero salvo las obras que interpretaba en provincias con compañías semi amateurs  poca cosa más hacia. 

Ahora parecía que la cosa iría mejor.

Cuando ya marchaba, Mateo el director le salió al paso y le dijo:

Angel, quisiera comentarte una cosa que me he dado cuenta, y como te conozco desde hace algún tiempo y te considero amigo, me veo autorizado para decírtelo.

Dispara, comentó Angel.

La última escena ha quedado muy bien, ha convencido y luego, con el decorado, que nos ha favorecido, el travelling final ha sido perfecto, pero, ¿Por qué simulaste el beso en la mano y el final con tu mujer?
Chapó, por eso eres director. Pues mira, la cosa no va muy bien.

Pero ¿Ha pasado algo?

No, en realidad nada, a veces sin querer y sin ningún problema la cosa se enfría y es lo peor que puede pasar, porque si hay una causa siempre se puede arreglar, pero cuando el amor se muere es peor.
Angel se dirigió a Argüelles, a la calle Galileo, a una cafetería en la esquina con Joaquín Mª López, un poco más abajo del cine Galileo, entonces de “Arte y Ensayo”.

 Cuando llegó, como era cliente habitual, el camarero le dijo:

 Ha estado su amigo Felipe y me ha dado este paquete y dice que no podía quedarse, que le llamará.
Abrió el sobre que le dio Román, el camarero y sacó el guión que había en su interior, era un dramón de dos actos, el autor era un antiguo actor que se había dedicado a escribir alguna cosa entre actuaciones en el teatro, ahora se había metido con esa obra y Felipe la iba a dirigir en un café-teatro, el último invento para intentar resucitar ese teatro que todo el mundo dice que está muerto desde que se comercializó la televisión, era un drama llevado en forma de comedia, un trompetista de prestigio tiene un accidente y se destroza el labio y tiene que intentar rehabilitarse para intentar seguir con su profesión.

Angel tenía sus dudas en hacerla, pero, claro, si salía bien, le habían prometido un “Estudio 1” y ese podría ser su lanzamiento definitivo, ya que la audiencia y popularidad que da ese medio era a corto plazo y por ahí podrían venir cosas mejores.

Cuando empezó a leer los folios mecanografiados se encontró con una de esas comedias agridulce de las que Jack Lemmon había hecho en el cine.

Llevaba ya como cosa de una hora leyendo cuando alzó su mirada, para descansar la vista y la mente, en la mesa de enfrente había una jovencita de unos veinte años, que leía un grueso volumen mientras fumaba y tomaba café, en aquel momento también levantó la mirada y coincidió con la de Angel, ambos sonrieron y volvieron a sus quehaceres.

A los pocos minutos, al querer fumar, Angel sacó el mechero y no le encendió, se había quedado sin gasolina.

Se levantó y se acercó a Lucía para pedirle fuego, ésta se lo dio pero a la vez se sonrojó, su tez pálida se puso rojo carmín, cogió una caja de cerillas que reposaba encima de un paquete de cigarrillos y se la acercó a Angel, que después de encender el cigarrillo le preguntó:

 ¿Estudiando?

Si, la Filosofía, esta tarde tengo examen y es un tocho.

¿Estudias por aquí?

Si, en la Normal de Magisterio, en Ríos Rosas.

¿Y tú?

No, yo estaba leyendo un guión que me tendré que aprender, pero solamente lo estaba ojeando, además, no me gusta mucho y lo hago con desgana.

Por cierto, me llamo Angel y se supone que  soy actor, ¿Me puedo sentar mientras me fumo el cigarrillo para que luego puedas seguir estudiando?

 Yo Lucía y estoy estudiando Magisterio, si todo va bien, este curso habré acabado y luego haré la oposición. Pero, parece que no estés muy de acuerdo con lo de ser actor.

No lo tengo nada claro.

No he hecho otra cosa en mi vida, hoy he terminado de rodar el mejor papel de mi carrera, me han dado un guión para una obra de teatro y un posible Estudio 1 de televisión y no sé lo que voy a hacer de mi vida, no me gusta lo que tengo que hacer, este guión es una mierda, encima hoy, cuando terminaba el rodaje me he dado cuenta de que la mujer con la que llevo conviviendo los últimos tres años, no es nada para mí, no he sido capaz ni de rodar con ella la escena de un beso.

Nos hemos habituado tanto el uno al otro que ya no somos nada como pareja.

¿Se lo has dicho?

No, todavía no y no sé cómo hacerlo, pero lo haré, no quiero que pierda el tiempo conmigo.

¿También trabaja en el cine?

Si, ella más que yo, canta muy bien y ha hecho varias comedias musicales.

Pero no quiero molestarte más, tienes que estudiar, aunque sea un tocho.

Sí, pero me gustaría seguir hablando contigo.

De acuerdo, pero no hoy, tienes un examen.

Sí, pero salgo a las seis. Si quieres nos vemos aquí a las siete.

De acuerdo, ahora cojo mi maldito guión y me marcho.

Diciendo esto, Angel apagó el cigarrillo, recogió sus cosas, pagó las consumiciones y se marchó.
¡Hasta las siete!


¡Adiós!

jueves, 28 de marzo de 2019

LA CRISALIDA




LA CRISÁLIDA


Pedro Fuentes






Alex es un crío, cinco años, despierto y preguntón, todo lo quería saber y a veces ponía a su padre en apuros con una batería de “por qué”. Al principio, solamente buscar un vocabulario infantil  para su comprensión ya era un problema, luego, cuando las preguntas eran tan seguidas, las respuestas se amontonaban y mezclaban unas con otras.

Un día, paseando por el jardín de la casa, en una pared, colgada por dos finísimos hilos, encontró una crisálida


. 
¿Qué es eso? Preguntó el niño.

Es una crisálida, contesté, ¿Sabes qué es una crisálida?, el niño movió la cabeza de lado a lado expresando la negación y a la vez poniendo unos ojos de súplica rogando que se lo explicara.

 Bueno, te lo voy a explicar, pero primero vamos a buscar otro animal, miraremos por las plantas, generalmente en las hojas, por debajo a ver si encontramos una oruga.

 ¿Una oruga?  Preguntó el niño.

 Bueno, una oruga es un gusano que tiene patitas en la parte delantera, la oruga se desplaza andando con sus patitas y el gusano se arrastra.



Vamos a empezar por la oruga, ésta se alimenta de hojas, mira ¿ves esta hoja que está como rota, muy bien cortada con forma redonda? El trozo que falta se lo ha comido una oruga.

Mientras iba hablando al niño, estaba buscando en el envés de las hojas y al fin encontró una oruga verde, de un tamaño bastante apreciable, como unos tres centímetros de largo.

 Mira, Alex he encontrado una oruga, ¿Ves que son lisas, con una piel suave?

El niño asentía a las informaciones que le daba.

Si tuviese como pelitos, no se deben tocar, porque generalmente esas de los pelitos producen urticaria, que es como picor que no se te quita en mucho rato y si te tocas los ojos te pican mucho y se te ponen colorados, pero éstas, que no tienen pelo se pueden coger pero con mucho cuidado, porque como son muy blandas les podemos hacer daño y no debemos maltratar a los animales.

La veremos, la estudiaremos y luego la dejaremos donde estaba.

Pues bien, la oruga cuando nace se dedica a comer y comer, para crecer muy rápido y a esconderse de los pájaros y otros animales que se alimentan de ellas. Cuando ya son grandes, van soltando una especie de hilo, parecido a las arañas y se van envolviendo en él, luego se van encogiendo así, y dicho esto se puso en cuclillas, agachó la cabeza y recogió su cuerpo con sus brazos, para ser lo más pequeñas posibles. Cuando ya están así y envueltas, con el último hilo se atan a una rama o a una pared como ésta y pasa el tiempo, mientras se van transformando y al cabo de un tiempo, normalmente unas tres semanas, mientras, por dentro tienen cambios que se llaman metamorfosis, esta palabra es muy rara y larga para ti, pero dentro de unos años, cuando te lo expliquen en el cole ya te sonará y podrás decir:

Eso me lo explicó mi padre cuando era pequeño.

 Después de los cambios, a las tres semanas nacerá una preciosa mariposa que volará y se alimentará del polen de las flores, que ya te he explicado lo que es, y cuando sea grande, buscará otras mariposas de su misma raza y encontrará a una que le guste para novia, se casarán y la hembra pondrá huevos que pasarán todo el invierno pegados a cualquier rama y en primavera, cuando empiece el calor y nazcan hojas nuevas, de los huevos nacerán muchas orugas pequeñitas que crecerán como sus padres y volverán a hacerse crisálidas y ahora iremos a casa a buscar la cámara y vendremos a hacerle fotos a la crisálida cada día, por si nace la mariposa y le podemos hacer fotos también.

                       Y así lo hicieron.


FIN

jueves, 21 de marzo de 2019

TARDE DE TOROS Capítulo IV


TARDE DE TOROS

Pedro Fuentes

CAPITULO IV
Cuando Paco D. es trasladado a Zaragoza, llega semi inconsciente por los tranquilizantes administrados para el viaje, al mismo tiempo llegan su mujer y el amigo con el coche, acompañado por su mujer lo llevan directamente a una habitación, su amigo se encarga del papeleo en Recepción.
Paco Camino, después de la operación practicada de urgencia, es trasladado a Madrid donde empezó su recuperación.
A Paco D. se le complica un poco a cogida con una infección de algún punto, por lo que su estancia en el hospital de Zaragoza se alarga, mientras tanto, la mujer de Paco D., que no se separa de su cama, así como Paco, son tratados exquisitamente e incluso es visitado por casi todo el cuerpo médico del hospital e incluso en su habitación siempre hay flores.
Al cabo de tres días, en los que Paco y su esposa son agasajados, un domingo, en el que pasa a visitarlo un médico de guardia, al aproximarse a la cama exclama:
Pero usted no es Paco Camino.
Claro que no, yo soy Paco Duato ¿Por qué me llama Paco Camino?
La verdad es que guarda un cierto parecido, los dos más o menos de la misma edad, los dos con el mismo peso aproximado, los dos morenos y el pelo rizado y los dos heridos por asta de toros y en el mismo sitio.
A mí me gustan mucho los toros y soy gran seguidor de Paco Camino, pero yo soy Paco D. y no soy de Camas sino de Grañén, Huesca y ni siquiera sabía que Paco Camino estuviese herido.
Cuando usted ingresó, la persona que rellenó los formularios, dijo que en base a ser quien era, rogaba que no se diese mucha publicidad, claro que jamás dijo que fuese usted Paco el torero, solamente dijo: Paco, al que cogió el toro.
Después de una carcajada que por poco le salta algún punto Paco dijo:
No, a mi me cogió una vaquilla en Benicarló y mi amigo que es un bromista, les ha gastado una broma, sin mi consentimiento.
A partir de entonces Paco Duato dejó de recibir flores y visitas, fue tratado como un paciente más, sin tantos halagos.
Paco Camino, con esa gran pasta de la que están hechos los toreros, se recuperó rápidamente y volvió a sus fabulosas tardes de toros.
Paco Duato volvió a sus obligaciones y a sorprender a las gentes con su magia, puesto que es un gran mago.
Paco Duato. y yo seguimos compartiendo la afición por los toros y de vez en cuando nos reímos de la confusión organizada por su amigo.
FIN